A dios / o a quién corresponda

Tanto tiempo sin llamarte “mi vida”. Tanto tiempo sin escribirte a la cara. Esta vez sólo tú sabes que me dirijo a ti. Te escribo a toro pasado, después de la batalla, cuando dicen que todos somos generales.

Pero te juro que a sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para atreverme a esto. te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera.

Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquila. No les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y ni van a hablar ni a decirnos nada—————————————————————

El hecho, la verdad, es que te he estado echando tanto de menos que a veces me lloro encima. Te he buscado, no ya en otros brazos, sino en otras miradas……………en otras caricias que no me hicieron olvidar las nuestras. El olvido se me fué de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuando y donde dejarte atrás……………………………………………………………………….a estas alturas ya todo es tarde. A medida que le daba puerta a tu ausencia, he ido hechando paladas de otras tierras sobre esta añoranza tuya.

No me malinterpretes, no es ingratitud es supervivencia……una relación puede ser el mejor espejo, a veces cóncavo, a veces convexo, jamás plano, que enfoque y descubra partes de tí que jamás habías visto desde esa perspectiva………………………………………nos hemos dolido hasta decir basta, nos hemos herido aún convalecientes, y nos hemos curado hasta resucitarnos casi del todo. Quien no haya fracasado como nosotros, no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.-………

Pero gracias a tí he descubierto muchas cosas. Que lo bueno de la ruptura es todo lo que pone en evidencia. Para empezar, lo más obvio, que seguro podríamos haberlo hecho mejor. dejarse es sólo el principio del principio. Del psicoanalisis, de la psicopatía, de las psicrobacias……………………………….

Ahora con el deseo roto y al intuición dañada, uno intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante uno mismo, luego ante los demás. ……………………Por último, se puso en evidencia mi máxima favorita: que crecer es aprender a despedirse. Un proceso de aprendizaje en el que vamos ganando maestría, pues parece que cada vez nos despedimos mejor de las cosas, situaciones, y personas………..

Ya solo nos queda la distancia de sabernos desde lejos……………….Si crecer es aprender a despedirse, tu me has enseñado a no querer despedirme, por mucho que no lo hayamos conseguido. Igual porque no supimos ver que si separas un adiós como nos hemos separado tú y yo, de cuajo y recién empezado, lo que te queda es la esperanza idiota con forma d epetición tan absurda como a quién va dirigida, ese alguien en el que encesitas creer con todas tus fuerzas, ese alguien al que suplicas, por una vez y sin que sirva de precedente, que te haga caso, un deseo sincero dirigido a nada más y nada menos que a él.

A dios.-”

Fragmento de A dios en “el pensamiento negativo” de Risto Mejide

Foto: “húmedo”, tomada por mí, antes de apropiarme de parte del texto de Mejide para dirigirlo “a quien corresponda”.-

Anuncios