2012

Es sábado, 22 de Diciembre del 2012, solsticio de invierno en el hemisferio norte. Hoy termina un largo período de la humanidad, iniciado en el 3113 a.c..
Los cibermayas, los templarios urbanos, los alquimistas anti-globalización, predicen pequeñas catástrofes: nuestro sistema inmunitario está deteriorado, mucha gente ha enfermado de cáncer, el calor es ahora insoportable, los polos se están derritiendo; zonas enteras del planeta han desaparecido: USA se repone de un nuevo ataque de fundamentalistas de distinto signo que el americano.
África está cambiando su fisonomía debido a las reiteradas inundaciones; el dinero pierde su valor de cambio, parece que un cometa nos amenaza por que ha cambiado nuestro campo gravitacional.
El capitalismo está por colapsar por las malas.
Hay gurúes por todos lados, pregonando que todo tiene que ver con una decisión que debemos tomar: desaparecer como especie destructiva o evolucionar hacia una nueva era de integración con el universo.
Vivo en una granja muy cerca del Cerro Champaquí, en Córdoba, Argentina.
Atrás han quedado las prisas, las ilusiones, las pérdidas y los dolores.
Tengo muchos años y la teoría del caos es mi religión: una oportunidad es aquello que permite superar los propios objetivos, es mi única religión, solo queda el presente.
Te veo aparecer por detrás de unos árboles: ya no me importa ni el cambio de los polos electromagnéticos ni lo que pasa allí fuera.
Todo se vuelve extremadamente simple: compromiso, emociones genuinas, nada de sombras, ni dobleces, ni lealtades escondidas, ni hijos, ni obligaciones, ni hipotecas, ni deseos insatisfechos, ni cuerpos escondidos, ni orgasmos apagados, ni miedos ni reproches, ni proyectos mas allá de la hora, ni mirar en la dirección contraria, ni ambigüedades, ni demandas, ni decepciones.
Sé como profesión de fe, que si una mariposa comienza a aletear en una parte del mundo, en la antípoda algo se moverá también y mi propia transición espiritual se resume a amarte como nunca lo he hecho antes con nadie, en ningún otro momento de mi vida, sabiendo que si somos felices por un minuto, alguien también, en alguna parte, lo será también,.Si era tan fácil , ¿porque esperamos 5125 años para permitírnoslo?