la doble apuesta de los Kirschner

Acostumbrado a no retroceder jamás, el kirchnerismo acaba de lanzar su más fuerte apuesta a dos puntas: la institucional y la política.
El anuncio de Cristina Fernández de Kirchner en el sentido de que enviará al Congreso el decreto sobre las retenciones móviles -causa inicial, pero no última, de esta crisis- coloca al peronismo en un tembladeral.
Los representantes de distintas provincias están recibiendo fuertes presiones en sus territorios para que no avalen la medida. Pero, a la vez, están condicionados por la relación que sus gobernadores tienen con el poder central.
Ya se sabe: el poder K toma lista en cada una de sus acciones y paga según las asistencias. ¿Quién puede creer que ésta sea una excepción?
Tampoco lo será el acto al que Néstor Kirchner convocó para mañana a la Plaza de Mayo.
Más elíptica ella, más frontal él, el matrimonio presidencial apeló al fantasma de los golpes de Estado, en una poco original similitud con el discurso del vocero informal del kirchnerismo, el piquetero Luis D’Elía.
“Nunca los golpes de estado tuvieron solo protagonistas militares (…) Es una reducción. Es encontrar un fantástico chivo emisario. Las Fuerzas Armadas fueron el mascarón de proa para interrumpir procesos democráticos”, señaló la Presidenta.
Y esto ocurrió apenas algunos minutos después de que Néstor Kirchner argumentara que el resistido acto de la Plaza de Mayo está destinado a enfrentar a un etéreo poder desestabilizador.
Nadie podía esperar que Kirchner dijera algo distinto. Está en su esencia redoblar las apuestas, aunque tenga que retorcer líneas argumentativas y corporizar enemigos donde apenas si hay una masa informe de gente que exterioriza broncas.
El monólogo que acaba de ofrecer para ratificar la convocatoria al acto de mañana contuvo mucho de eso: habló una y otra vez de la defensa del sistema democrático y atribuyó el campo y a los medios la condición de desestabilizadores de su esposa, la presidenta Cristina.
Más aún, afirmó que “sectores de la represión están dando logística” a la protesta del campo y los ligó a bolsones que resisten su política de derechos humanos. ¿Quiere decir esto que el aparato represivo de la dictadura sigue en funcionamiento?
La estigmatización de los grupos que se oponen a cualquier aspecto de la gestión oficial es utilizada, a menudo, por el kirchnerismo en su estilo de romper los puentes y quedarse, siempre, del lado de la centroizquierda.
Sobre el final, Kirchner aseguró que nadie del Partido Justicialista lo llamó a pedirle que levantara el acto de mañana, convertido en vértice de la estrategia oficial de medir fuerzas en las calles contra los productores en las rutas y los caceroleros en las calles.
La sonrisa de Kirchner no puede ocultar que hay crujidos en el partido que él conduce. Basta revisar las presencias y las ausencias en la conferencia de prensa-acto que acaba de ofrecer para tomar nota.
A cada hora que pasa, son cada vez más los referentes que se plantan frente a la estrategia oficial de confrontar a fondo contra todo el mundo.
El primero que lo mandó a decir fue el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, al confirmar ayer por la tarde que no irá al acto convocado para mañana en Plaza de Mayo en apoyo al Gobierno.
“El peronismo de Chubut no va a asistir mañana a la Plaza porque nosotros planteamos el apoyo con el trabajo de todos los días, con hechos, con acciones, con la democracia de los hechos y no de las palabras”, dijo Das Neves.
Esta mañana, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, afirmó lo mismo: “Nosotros no asistimos al acto porque convoca al enfrentamiento. Es necesario que se convoque al diálogo y se resuelva el conflicto, nadie plantea que se vaya un gobierno nacional”.
Kirchner lo ve a todo distinto. Ese ha sido siempre el pilar de su estrategia. Después de este mensaje, ¿qué cabía esperar del de Cristina?

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Autor: Julio perotti