The Good Life

I:

Acurrucada en un rincón de la balsa, mira al cielo oscurisimo y lleno de estrellas..
Siempre es más oscuro antes del amanecer, tan oscuro como su piel.
Es una de las 172 personas que navegan hace ya doce días desde Senegal en ese cayuco de apenas 23 metros de eslora. Es Agosto del 2006.-
Tiene 23 años y está embarazada de dos meses pero aún no lo sabe.
Su hombre sentado sobre la borda, en la proa, apenas puede cambiar de posición, teme caerse al mar y ahogarse, no sabe nadar. El hambre y la humedad lo mantienen despierto.
Han tenido suerte, el mar ha estado muy calmo estos últimos días.
Unas luces aparecen en la oscuridad y los rodean, son tres patrullas.
Los escoltan hasta El Hierro , la isla más cercana, a cinco horas de travesía.
Ella cierra los ojos, se queda dormida, con el ruido del agua golpeando contra los bordes de la embarcación; ya está acostumbrada.
Sueña con una casa con piscina, como las que ve en la TV, desde que las antenas parabólicas invadieron algunos pueblos de Senegal; un trabajo que no sea vender muñecos a los turistas y que le permita enviar dinero a su familia en Dakar y una vida junto a él, lejos de las pesadas tradiciones.
ADULTA, SUBSAHARIANA; ESTADO DE SALUD: SATISFACTORIO; escriben en su ficha de ingreso al campo militar de Las Raíces, en el Puerto de los Cristianos, Canarias.
Es el número 14.192, pero no lo sabe.
Tampoco sabe, días mas tarde, que toca hacer ahora que acaban de finalizar un largo recorrido en Bus y acaban de bajar junto con 30 más de sus compañeros en las afueras de un pueblo de nombre impronunciable, ¿Donde estamos? preguntan al conductor antes de que se vaya de la manera más entendible…con los gestos, Asturias o algo así creen entender.
Mira a su alrededor, aprieta con fuerza la mano de su hombre que estruja en la otra mano un papel arrugado con una dirección: la de ese primo que hace ya dos años también se fue una noche y que lo espera en algún lugar de ¿Que dice el papel?
Unos numeros, han de ser de teléfono y un nombre …Extremadura. ¿Quedará muy lejos?
Vuelve a entrelazar su mano con la de él, la aprieta y sonríe.-

II:

Acurrucada en un rincón del yate de 15 metros de eslora, mira la cielo oscurisimo antes del amanecer.
Siempre es más oscuro justo antes de las primeras luces.
Llevan dos días navegando cerca de la costa desde Colera a Tarragona, parando en calas perdidas.
Han fondeado cerca de Cala Mora, frente a la playa nudista.
Tiene 23 años y está embarazada de dos meses, pero aún no lo sabe.
Su hombre duerme en la cabina.
Es Agosto del 2006, el verano acumula ya su mezcla de hastío y rutina ociosa.
Mira satisfecha el dorado de su piel y se duerme.
La despierta él y el calor del sol ya alto, desayunan: café con leche, croissants, jugo de naranjas y yoghurt desnatado para no engordar; casi sin hablar.
Miran hacia la playa; bonita como siempre, con sus pinos en lo alto del suave acantilado, la arena clara, el agua transparente.
Los primeros bañistas ocupan sus lugares: una familia se desnuda: padre madre y su hijo de 9 o 10 años que juega con su perro arrojándole una pelota pequeña que el perro devuelve una y otra vez.
Una pareja entra corriendo al agua y nadan en dirección al barco. Se detienen y se besan.
Ella los mira, se quita el bañador y se zambulle. El la sigue, cuando la alcanza, ella toma su mano, entrelaza sus dedos, aprieta fuerte y sonríe.

2013-07-14 12.19.17