Historias de arcanos II

El diablo(arcanoXV)

Versión en aerografo por HR GIGER

-¿Tiene miedo?
– Claro que no
-Tiene miedo
-Le he dicho que no, es solo que no creo en estas cosas.
-Bueno entonces sino cree, es lo mismo, no le afectará en nada.
Sintió diez pares de ojos que la miraban, risueños unos, curiosos otros.
Sus amigos le habían tendido una trampa.
El hombre barajaba las cartas sin dejar de mirarla, por un momento solo se oyó
el ruido del mazo al golpear en la mesa.
Ella se levantó para servirse otra copa de vino, era una forma de hacer tiempo mientras se le ocurría una forma de salvarse de la ridicula situación en que la habían colocado.
Odiaba este tipo de cosas, desde pequeña; desde que su madre había sido presa facil de iluminados, astrólogos, santones que no solo la habían empujado a la depresión sino que además habían diezmado el magro patrimonio familiar.
.¿Si no tiene miedo cuál es el problema?
-Ninguno, es solo que mi vida es muy aburrida, no sé que podría preguntarle.
-Pruebe, arriesguese. usted es de las que no se arriesgan, su miedo le impide ver.
Comenzó a sentirse furiosa. ¿Quien se creía que era este tipo?, con esa voz melosa, de lenta cadencia, haciéndose el sabelotodo?
-¿quiere que pregunte yo por usted?
-Haga lo que quiera.
Los demás prestaban atención, y murmuraban, la fiesta se ponía interesante y ella sin querer se había convertido en el centro de atención.
-Ok, yo lo haré por usted.
dejó de barajar las cartas, cortó y las giró: El loco y el diablo.
Ella conocía las cartas del tarot, sabía su significado porque a pesar de todo, hubo un momento de su vida en que había mantenido un contacto muy cercano a ellas.-
Mientras él elegia cual de los dos mazos desplegar, no pudo dejar de observar sus manos: eran grandes, parecían suaves y los movimientos eran seguros y rápidos.
No podía explicar por que´pero se sintió ridícula, expuesta a la mirada de ese hombre, hubiera querido tener respuestas más seguras, más seductoras¿más seductoras’ y que pintaba la seducción en todo esto?
-Elija
-vale: el diablo.
El volvió a mirarla y sonrió.
-Muy bien: en el centro colocó la primera carta: la luna “esta usted confundida, verdad”…”noo, no..”balbuceó ella, por lo menos se engaña, “lo que usted diga”, agregó ella en tono condescendiente.
Arriba la siguiente: la muerte: “el cambio ha sido muy terrible verdad”? , ella no contestó.
Abajo : la templanza: pero ahora está tranquila, le ha costado, pero lo va logrando.
a la izquierda: la torre: era predecible tenía que pasar -dijo-
a la derecha: el colgado: pero no puede aún entender los porques, cambie de punto de vista, ese amor no es compartido.
El silencio era ahora impenetrable, Todos sabían de que estaba hablando: su decepción había sido sostenida por todos.Ella estaba furiosa: ¿que se ha creído! que se ha creído!
Cuatro cartas a la derecha una sobre otra: la rueda de la fortuna, los enamorados, la justicia, y por último la que ella sabía que era la definitiva la que indicaba por donde se salía del laberinto: el juicio: nuevas emociones, un cambio.
-Tómelo o déjelo, dijo él.Pero no tiene escapatoria, no puede ignorarlo.
No necesitaba explicarle nada, sabía que ella sabía. Solo estaba jugando.
La arrinconaba, le mostraba el límite.
Ella no dijo nada, dejó su copa, fingió buscar algo en la cocina y salió por la otra puerta.
Había avanzado pocos pasos fuera de la casa, cuando unas manos suaves y que parecían grandes, la tomaron por la cintura.
Una carta se cayó de su bolsillo al girar: el diablo. No había salvación si no era atravesando de nuevo el infierno.