Al enemigo…ni agua

Pues sí, se encontraba en un extraño estado de ánimo. Sabía que su vida podía cambiar y ya no le agradaban tanto los cambios.

Por otra parte necesitaba un incentivo, algo que la motivara, se aburría a pesar del  extraño giro que habían tomado los hechos.

En el fondo confiaba,  era capaz de analizar y ver la situación en su totalidad: no se trataba de descontrol o espejismos…pero no obstante eso, temía lo peor. Y si sus cálculos fallaban y se iba todo a la m…?,

Al enemigo…ni agua se dijo;  se asombró de su cinismo. Ella no era así…o corrigió: no había sido así.

Pero esa sensación de estar rodeada de fieras que no comprendían otro idioma que no fuera el de la violencia despertaba su parte más oscura, la de la provocación, la de la lucha.-

Enfrentaba el último asalto . ¿Hoy era una consecuencia del ayer? quizás sí, en lo malo y en lo bueno.

Después de todo, la posibilidad de explorar los propios límites y los ajenos era un extraño privilegio que se había autoadjudicado desde su más tierna infancia.

También es cierto que no había tenido opción, se sentía una sobreviviente: el primer llanto habría sido, con gusto, ahogado por cualquier mano. Pero sobrevivió, otras manos intentaron  después ahogarla, sin éxito.

Se veía como una de esas personas que podían ser odiadas nada más que por existir.

Pero el tiempo había pasado, solo quedaban los últimos recodos del camino y se juraba que no llegaría al final de rodillas.-

Al enemigo ni agua repitió mientras se preparaba para subir a la décima planta, ensayando su mejor sonrisa.

Una nueva batalla estaba a punto de comenzar….pero era solo eso, una batalla más, la guerra quizás ya se había perdido.-