Milagros esperados

El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo,
que después de todo no es más que una paradoja de quinta…
Lo importante es encontrarse con alguien.

Esos efímeros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen
tender;
efímeros porque duran muy poco y hechos quizas de la misma materia de la
que están hechos los sueños.
Por ahí, cada tanto, en esa horrenda soledad que es la vida, uno liga un
puente.
Un puente que se puede tejer con un cariño o con un amor;
quiere decir que en este mundo donde todas las citas son fallidas,
o casi todas las citas son fallidas, en donde casi todo consiste en ir a
esquinas donde nadie acude,
en donde casi todos los encuentros fallan.

Mi vida es ir a buscar y no encontrar, y es así…
Salvo alguna que otra vez, como flechas luminosas en la noche,
en que uno va a una esquina y hay alguien, bueno…
yo creo que eso merece festejarse y festejarlo
con dignidad, y hacer digno ese pequeño puentecito que se ha tendido.

Solo una vez en la vida de un hombre pasa un centímetro cúbico de
suerte y solo la pescará el que este todo el tiempo atento.

Nos toca solo un cachito de suerte en la vida y el peor de los
pecados es dejarla pasar.
Hay que estar atento a las señales, atento a las citas,
que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sueños que se dan,
pero son muy pocos….”

Alejandro Dolina( extracto de un monólogo radial)

Sin embargo, solemos transitar el espacio de tiempo que nos han asignado, con la certeza de que es nuestro derecho inalienable “encontrarnos con nosotros mismos” y que otros “nos encuentren”, es más: que nos “hagan felices”.

Todo parece reducirse a la idea de que nos merecemos “ese cachito de suerte”.

Este post parece continuidad del anterior sobre la escena de la peli de Leconte .

Ese tener o no tener suerte. Ese estar esperando lo que, debieramos aceptar, es un milagro.

Tal vez, mi búsqueda inconsciente sea también trascender, dejar narcisísticamente mi marca en algo y a veces también siento como la chica del puente que carezco de oído musical…que se tiene o no….

Milagro esperado, pero no por eso menos milagro: la única forma de no dejar pasar esa señal divina quizás sea estar menos pendiente de uno mismo, fantasías incluídas, para dirigir nuestros sentidos hacia el otro, tenga la forma que tenga y esté ahí esperando lo que sea.

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