Imprevistos

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó,…………..” El Aleph.
Jorge luis Borges

Las cuatro personas conversan en forma amigable.
A simple vista, solo un café o un vino después del teatro. Dos hombres y dos mujeres. Se hace dificil distinguir que tipo de relación tienen, pero no es lo importante.
En el fondo existe una agenda oculta, prejuicios, solipsismos, manipulaciones…un simple comentario sobre una obra de teatro desata la caja de los truenos.
El malestar se percibe. Alguien mueve los hilos como un titiritero, otro reacciona en forma desmedida.
Y el quiebre, el fín de una larga amistad, que no lo era tanto se produce, como siempre por la gota que rebalsa el vaso.-
Alguien es feliz porque sostiene el ilusorio control del guión….ese otro cree defender lo indefendible pero no lo nota, el tercero se salta la letra pequeña.
El cuarto, finalmente, comprende que es inútil enmascarar las realidades, que lo que es es y es por algo y que una vez más toca pasar página.
Extrañamente se siente liberado de un peso y como en el Aleph todo el mundo es visto desde un nuevo ángulo.
Una sensación de asco que se parece mucho a la pena lo invade.
Respira hondo, paga su café y se marcha.
No hay vuelta atrás…..solo evolución y esa escena ya es pasado.-