Sudaca Yo?

McCain desaira al presidente español

En una entrevista en inglés con Unión Radio, que luego fue traducida al castellano para los oyentes, John McCain aborda los temas de interés para los hispanos.

El candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos John McCain ha sugerido esta semana que él continuaría la política de mantener unas relaciones frías con el gobierno de España que ha mantenido el presidente Bush, a pesar de haber hecho comentarios opuestos a la prensa española con anterioridad este mismo año en los que afirmaba que él esperaba normalizar las relaciones con los aliados de la OTAN.

Las declaraciones de McCain, que han suscitado muchos comentarios en España, parecen colocar al presidente español, Jose Luis Rodríguez Zapatero, en la misma categoría que ocupan los líderes antiamericanos de Venezuela, Bolivia y Cuba. McCain realizó estos comentarios el martes en una entrevista en inglés con Radio Caracol WSUA 1260 AM en Miami, emisora en castellano que pertenece a Unión Radio.

El presidente Bush nunca ha perdonado a Zapatero que sacara las tropas de Irak poco después ganar las elecciones en 2004. A pesar de que el presidente español ha intentado volver a establecer las relaciones de forma continuada y conseguir una invitación para visitar Washington, Bush aún no ha mantenido una reunión oficial bilateral con él. Más información

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De chamánes y resurecciones

Foto: Sobre rieles (tomada por mí)

“No te enfades conmigo por escribirte”, empezaba la carta
“Aún a riesgo de provocarte un ataque al corazón, quería enviarte una última palabra: darte las gracias por lo que has hecho. Sabía que eras la persona adecuada, pero las cosas han salido aún mejor de lo que yo pensaba. Has ido más allá de lo posible, y estoy en deuda contigo….no voy a dar explicaciones aquí. A pesar de esta carta, quiero que sigas considerándome muerto. …no me encontrarán, y hablar de eso solo traería más problemas. No vale la pena. Sobre todo no le digas nada a Sophie. Haz que se divorcie de mí y luego cásate con ella lo antes posible. …quiero que entiendas que no he perdido el juicio. Tomé ciertas decisiones que eran necesarias, y aunque algunas personas hayan sufrido al marcharme fue lo mejor y lo más bondadoso que he hecho nunca….Siete años después de mi desaparición será el día de mi muerte. He dictado sentencia contra mí mismo y no habrá apelaciones…te ruego que no me busques…no tengo deseos de ser encontrado.”

PAUL AUSTER
La habitación cerrada

Todo había comenzado un año antes cuando la revista lo envió a Perú a cubrir gráficamente una nota sobre Machu Picchu y el impacto del turismo en esa zona.
Uno de sus colegas, un francés, llevaba un cortometraje sobre el consumo de plantas sagradas. Fue una noche en Cuzco, a la vuelta del viaje a la fortaleza inca que para él fue iniciático.
Nunca había salido de Europa. Su mundo, que había creído amplio se reducía a una serie de preconceptos ordenados en forma de ideología.

Seguridades mal obtenidas: una cuenta bancaria, una esposa bonita, un hijo, una amante, el partido semanal de tenis con los amigos y unas vacaciones en Turquía.
A la peli, siguió la invitación a probar la ayahuasca.
Comentaron que Occidente debiera recuperar el respeto por el poder de las plantas y la aceptación de una nueva física de la consciencia para entender lo que iba a vivir.
Entender lo que se dice entender, entendió poco, tan asustado estaba.
Fue una experiencia cercana al sufrimiento, a la muerte y a la resurrección ritual.
Le siguieron varios días de ayuno entre terribles nauseas en las que se mezclaban sus visiones desde una nueva perspectiva de mitos, totalmente contrarios a las leyes de la física; se vió escogiendo lo que era universalmente significativo para comunicar y  conectar todos los acontecimientos entre sí; todas sus creencias fueron alteradas, se vió penetrando en mundos paralelos, se vió como nunca hubiera querido verse.
Dejó pasar la fecha de su regreso, inventó excusas en forma de encargos inexistentes, tranquilizó a su esposa con llamadas semanales cada vez más espaciadas: “aquí escribir un mail es un milagro…lo siento, volveré cuando pueda”.
Cuando al fín creyó que había cerrado esa experiencia y que formaba parte de sus anecdotas de viaje, decidió volver.
Su vecino de asiento en el avión dejó olvidado un libro, al bajarse en una escala. Se trataba de “la habitación cerrada” de Paul Auster.
Lo leyó de un tirón.
Al arribar su decisión estaba tomada; dejó su equipaje sin recoger, caminó hasta las afueras del aeropuerto y se perdió en la oscuridad.-

SHE

El tiene un secreto, inaceptable, vergonzoso, limitante.
Un secreto que arrastra desde su adolescencia.
complica su vida personal y socava su vida profesional .
Por años, lo ha guardado celosamente, se lo ha ocultado a sus amigos, a su hermana, a sus parejas, hasta a su psicoanalista.
A veces siente que debe rebelarse y gritarlo a los cuatro vientos, pero no se anima; teme a las burlas, al ostracismo.El cuida su imágen; su perfil de hombre recio controla, sojuzga, excluye.
Pero la verdad es otra: él, se encierra varias veces a la semana a ver los finales de películas de Julia Roberts: cuanto más románticas y previsibles mejor: Pretty Woman, Notting hill, La boda de mi mejor amigo.

Bueno, en realidad ha cambiado con el tiempo en el objeto de su deseo, pero siempre ha sido un romántico; un amante de los detalles galantes y de la mujer que se conquista, al estilo antiguo.
Un débil, diría su padre y le reprocharía su madre.
Por eso él esta noche, ha vuelto a hacerlo: se ha encerrado en su despacho con tres latas de Voll-Damm y una guarnición de patatas fritas , queso camembert y dos baguettes y se ha puesto los auriculares para cantar SHE a voz en cuello mientras mira por decimocentésima vez el final de “Notting Hill “.-

el pozo verde


El pozo verde

Casi flotaba por el borde de la ruta.
A lo lejos, la vista de las Sierras Grandes nevadas sobre el azul del cielo se erguían, imponiéndose en el límite del valle.
Un aire puro, frío, seco,energizante atravesaba el ambiente. No podía sentirlo pero lo imaginaba.
Entró lentamente en el camino que lo llevaba al pozo verde, asombrado por los cambios y a la pesca de los viejos sitios.
Doce años son muchos para volver, sobre todo desde tan lejos.
Al llegar has ta la puerta de la casa, convertida en un reducto protegido,se encontró con el casco original rodeado por las nuevas instalaciones: la galería, los canteros de la ventana del comedor todo seguía casi igual; la puerta de entrada, era distinta, con peor gusto pero que remedio, no le pertenecía nada, salvo sus recuerdos.
Un cartel amenazador: “Cuidado con el perro”, lo hizo sonreír.
Ya no debía temer a ningún perro…y a ningún humano.
Aún lo asombraba su nueva situación a pesar del tiempo transcurrido; eso que llaman eternidad y que convierte una década en un minuto….sin embargo, en ese breve lapso de tiempo, era la primera vez que volvía adonde todo terminó.
Se sentó en una piedra a contemplar el atardecer, aunque en realidad su mirada permanecía fija en la terraza.
Aquella mañana de verano muy temprano; el desayuno servido, la escopeta en su boca y el disparo final, un poco teatral, es verdad. Pero había sido un impulso.
Toda su vida había sido así, ¿por qué suponer un final más realista?, odiaba la fealdad, el dolor, las complicaciones.
Y ahora comprendía que quizás siempre había escapado de la misma realidad, sea cuál fuere.
Cuando Carlos se reunió con él, dos años después le reprochó ese abandono.
Hubo que explicarle que no se sentía con fuerzas para enfrentar un final distinto, arrastrar la decadencia, tuvo miedo, fue egoísta.
HIV eran una siglas demasiado fuertes en esos tiempos.
Claro que de saber que también él estaba enfermo, quizás se hubiera quedado….¿como imaginarlo?
Carlos era su niño, 20 años más joven; deseo evitarle todo dolor ¿o evitárselo?, daba igual, ya no importaba.
Prefería recordar los comienzos de la aventura cuando, renunciando a su puesto privilegiado en el teatro Colón, buscó refugio con él en ese cañada mágica, donde el murmullo del agua los despertaba cada día y el olor a hierbabuena invadía sus noches de amor.
Luego, los amigos, las tertulias con Mozart, Boccherini y alguna ópera de Verdi de fondo.
Respiró con fuerza, inutilmente claro.
Una pareja de turistas le preguntó: ¿”nos saca una foto por favor”?
Disparó sin entender: esas máquinas eran muy distintas a su vieja Canon.
Era tiempo de regresar.
Cuando la pareja alzó la vista para decirle que volviera a intentarlo porque algo había fallado, ya no estaba.
Se miraron con sorpresa….y volvieron rápidamente por donde habían venido.
¿Las leyendas sobre aparecidos en el pozo verde eran ciertas entonces?
Mejor no preguntar…..ya casi anochecía y había comenzado a helar.

En memoria de Carlos y Alfredolisten.php?v=b325494