El jardin de las delicias

Foto: flickr K-frey

El jardín de las delicias

¿Acaso es nada más una zona de abismos y volcanes en plena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de la especie en esta inexplicable travesía hacia abajo?

¿O tal vez un atajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la inocencia y sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma?

¿O tan sólo quizás una región marcada como un cruce de encuentro y desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?

No. Ni vivero de la perpetuación, ni fragua del pecado original, ni trampa del instinto, por más que un solo viento exasperado propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza.

Ni siquiera un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo que huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.
A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las membranas de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.
Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena del viaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz de todos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas hasta el árbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias y sus secretas ciencias de extravío que se expanden de pronto de la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismo que una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo.

La corriente erizada reptando en busca del exterminio o la salida, escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que son como tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indecible hasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se desfonda cayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa orgánica noche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, con jadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigo del horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al misterio de la doble tiniebla, derribando con cada sacudida la nebulosa maquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas como labios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde late la espuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de su prado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas girando locamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador que ya se precipita por el embudo de la muerte con todo el universo en expansión, con todo el universo en contracción para el parto del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en la sangre la creación.
El sexo, sí,
más bien una medida:
la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.

Olga Orozco

Cartas a Olga

foto: Anton Chejov y Olga Knieper

Moscú 17 de Abril de 1901.-

Heme aquí finalmente en Moscú, mi querido Anton….Me he roto la cabeza pensando todo tipo de cosas.Aunque siento con toda claridad lo que pasa en tí, o quizás precisamente a causa de ello, me resultaba difícil hablarte de lo que más ganas tenía.-
¿Recuerdas hasta que punto estaba yo arisca el último día? Tu creíste que estaba enfadada contigo.
Ahora me siento muy inquieta y me gustaría escribir muchas cosas, todo lo que siento, pero para que lo comprendas de verdad, no para que lo cambies a tu manera.¿Que piensas tú de todo esto?….ya sé que eres enemigo de toda explicación “seria”, pero lo que yo necesito, no es tener explicaciones contigo sino hablarte como a una persona cercana.

Se me hace muy penoso pensar en mi última estancia en Yalta, por más que hayamos hecho mucho el idiota.-
Me ha quedado una especie de regusto, la impresión de algo no dicho, de algo escondido entre la niebla.-
¿Quizás no te guste que hable de ello? Dímelo sinceramente…..He esperado tanto la primavera, tanto a que estuvieramos juntos en algún sitio, a que viviéramos aunque solo fuera unos meses el uno para el otro, a que nos hiciéramos más cercanos….Y ahora resulta una vez más que yo estaba de “visita” en Yalta y que he vuelto a irme.-¿No te parece raro todo esto? Sinceramente…
Apenas te he escrito todo esto y ya estoy mordiéndome los dedos por haberlo hecho; tengo la impresión de que tu lo sientes y lo comprendes a la perfección.
Responde enseguida a ésta carta si te apetece escribir sinceramente; escribe lo que piensas, métete conmigo si es preciso, pero no calles.-
Bueno, y ahora te abrazo, querido mío ¿puedo?…..
Tú Olga.-
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Hillary & Jackye

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Ambas esposas de presidentes demócratas de los USA, cargados de influencia, magnetismo, rapidez de reflejos y sex-appeal.
Comparten el haber ocupado un lugar en el poder, un tanto encubierto, una fuerte personalidad y mucha ambición.
Ambas, además, debieron asumir, en su día la fuerte contradicción de sostener un modelo de pareja, en el que la “libertad” del cónyugue, marcaba un fuerte contraste con la puritana ética protestante (¿quizás porque en el caso de Kennedy eran católicos?)
Las separa la imágen pública y el estilo :
Jackie, consideró a su matrimonio como un fín en si mismo, Hillary como un medio.
Esta última ha demostrado, tener el coraje para luchar contra todos los prejuicios, cosa que no supo o no quizo hacer Jackie, que nunca logró erigirse por encima del apellido Kennedy.
No creo en el “sacrificio” de Hillary cuando siguió sosteniendo su matrimonio y su rol después del escandalo Lewinsky y demás yerbas de alcoba…o de salones ovales; creo por lo contrario que, lejos de perjudicarla, la debilidad de su esposo solo sirvió para que ella, con paciencia de gota malaya, llegara a donde está hoy : no solo ganadora de elecciones parlamentarias sino firme candidata ( las consideraciones sobre Obama merecen otro post) a presidente del país que se autoconsidera “el más poderoso del mundo”; con el 60% de apoyo del voto femenino, extraño ¿verdad?.
La columnista Anna Quindlen la define como: “una mente dotada con un conocimiento enciclopédico y una ética de trabajo calvinista”
Más allá de los cálculos políticos, me interesa contrastar estos dos modelos de mujer
separadas por cuarenta años, pero con demasiadas similitudes en las realidades que les tocó vivir.
Seguramente en el caso de Hillary la conclusión sea que : el fin justifica los medios.
Amores y odios en su caso se amalgaman al punto de lograr que el antaño presidente, se transforme en ” Mr. Hillary”.
Consideraciones sobre la lucha de genero aparte, me parece fascinante.