Cartas a Olga


Moscú 17 de Abril de 1901.-

Heme aquí finalmente en Moscú, mi querido Anton….Me he roto la cabeza pensando todo tipo de cosas.Aunque siento con toda claridad lo que pasa en tí, o quizás precisamente a causa de ello, me resultaba difícil hablarte de lo que más ganas tenía.-
¿Recuerdas hasta que punto estaba yo arisca el último día? Tu creíste que estaba enfadada contigo.
Ahora me siento muy inquieta y me gustaría escribir muchas cosas, todo lo que siento, pero para que lo comprendas de verdad, no para que lo cambies a tu manera.¿Que piensas tú de todo esto?….ya sé que eres enemigo de toda explicación “seria”, pero lo que yo necesito, no es tener explicaciones contigo sino hablarte como a una persona cercana.
Se me hace muy penoso pensar en mi última estancia en Yalta, por más que hayamos hecho mucho el idiota.-
Me ha quedado una especie de regusto, la impresión de algo no dicho, de algo escondido entre la niebla.- ¿Quizás no te guste que hable de ello? Dímelo sinceramente…..He esperado tanto la primavera, tanto a que estuvieramos juntos en algún sitio, a que viviéramos aunque solo fuera unos meses el uno para el otro, a que nos hiciéramos más cercanos….Y ahora resulta una vez más que yo estaba de “visita” en Yalta y que he vuelto a irme.-¿No te parece raro todo esto? Sinceramente… Apenas te he escrito todo esto y ya estoy mordiéndome los dedos por haberlo hecho; tengo la impresión de que tu lo sientes y lo comprendes a la perfección. Responde enseguida a ésta carta si te apetece escribir sinceramente; escribe lo que piensas, métete conmigo si es preciso, pero no calles.- Bueno, y ahora te abrazo, querido mío ¿puedo?…..
Tú Olga.-

Sin sosiego

camino a huesca
Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar.
Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha.
Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí.
Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro.
Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también.
Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele.
Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada.
En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz. ”

Fernando Pessoa: “Escrito en un libro abandonado en un viaje”

Los formales y el frío

ayer-sone-contigoLos formales y el frío.

Foto: flickr K-frey

Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales
mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre
él probó sólo faltaba que me quede a dormir
y ella probó porqué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno porqué no te quedás
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Mario Benedetti

De chamánes y resurecciones

Foto: Sobre rieles (tomada por mí)

“No te enfades conmigo por escribirte”, empezaba la carta
“Aún a riesgo de provocarte un ataque al corazón, quería enviarte una última palabra: darte las gracias por lo que has hecho. Sabía que eras la persona adecuada, pero las cosas han salido aún mejor de lo que yo pensaba. Has ido más allá de lo posible, y estoy en deuda contigo….no voy a dar explicaciones aquí. A pesar de esta carta, quiero que sigas considerándome muerto. …no me encontrarán, y hablar de eso solo traería más problemas. No vale la pena. Sobre todo no le digas nada a Sophie. Haz que se divorcie de mí y luego cásate con ella lo antes posible. …quiero que entiendas que no he perdido el juicio. Tomé ciertas decisiones que eran necesarias, y aunque algunas personas hayan sufrido al marcharme fue lo mejor y lo más bondadoso que he hecho nunca….Siete años después de mi desaparición será el día de mi muerte. He dictado sentencia contra mí mismo y no habrá apelaciones…te ruego que no me busques…no tengo deseos de ser encontrado.”

PAUL AUSTER
La habitación cerrada

Todo había comenzado un año antes cuando la revista lo envió a Perú a cubrir gráficamente una nota sobre Machu Picchu y el impacto del turismo en esa zona.
Uno de sus colegas, un francés, llevaba un cortometraje sobre el consumo de plantas sagradas. Fue una noche en Cuzco, a la vuelta del viaje a la fortaleza inca que para él fue iniciático.
Nunca había salido de Europa. Su mundo, que había creído amplio se reducía a una serie de preconceptos ordenados en forma de ideología.

Seguridades mal obtenidas: una cuenta bancaria, una esposa bonita, un hijo, una amante, el partido semanal de tenis con los amigos y unas vacaciones en Turquía.
A la peli, siguió la invitación a probar la ayahuasca.
Comentaron que Occidente debiera recuperar el respeto por el poder de las plantas y la aceptación de una nueva física de la consciencia para entender lo que iba a vivir.
Entender lo que se dice entender, entendió poco, tan asustado estaba.
Fue una experiencia cercana al sufrimiento, a la muerte y a la resurrección ritual.
Le siguieron varios días de ayuno entre terribles nauseas en las que se mezclaban sus visiones desde una nueva perspectiva de mitos, totalmente contrarios a las leyes de la física; se vió escogiendo lo que era universalmente significativo para comunicar y  conectar todos los acontecimientos entre sí; todas sus creencias fueron alteradas, se vió penetrando en mundos paralelos, se vió como nunca hubiera querido verse.
Dejó pasar la fecha de su regreso, inventó excusas en forma de encargos inexistentes, tranquilizó a su esposa con llamadas semanales cada vez más espaciadas: “aquí escribir un mail es un milagro…lo siento, volveré cuando pueda”.
Cuando al fín creyó que había cerrado esa experiencia y que formaba parte de sus anecdotas de viaje, decidió volver.
Su vecino de asiento en el avión dejó olvidado un libro, al bajarse en una escala. Se trataba de “la habitación cerrada” de Paul Auster.
Lo leyó de un tirón.
Al arribar su decisión estaba tomada; dejó su equipaje sin recoger, caminó hasta las afueras del aeropuerto y se perdió en la oscuridad.-

escribir para sobrevivir


Lucía (la hija de Joyce) terminó psicótica, murió en 1962 internada en una clínica suiza. Joyce nunca quiso admitir que su hija estaba enferma y trataba de impulsarla a salir, a buscar en el arte un punto de fuga. Una de las cosas que hacía Lucía era escribir. Joyce la impulsaba a escribir. Leía sus textos, y Lucía escribía, pero a la vez se colocaba cada vez en situaciones difíciles, hasta que por fin le recomendaron a Joyce que fuera a consultar a Jung.
Estaban viviendo en Suiza y Jung, que había escrito un texto sobre el Ulises y que por lo tanto sabía muy bien quién era Joyce, tenía ahí su clínica. Joyce fue entonces a verlo para plantearle el dilema de su hija y le dijo a Jung: ‘Acá le traigo los textos que ella escribe, y lo que ella escribe es lo mismo que escribo yo’, porque él estaba escribiendo el Finnegans Wake, que es un texto totalmente psicótico. (…) Entonces Joyce le dijo a Jung que su hija escribía lo mismo que él, y Jung le contestó: ‘Pero allí donde usted nada, ella se ahoga.’ Es la mejor definición que conozco de la distinción entre un artista y… otra cosa, que no voy a llamar de otro modo que así.

El arte de la natación. En efecto, el psicoanálisis y la literatura tienen mucho que ver con la natación. El psicoanálisis es en cierto sentido un arte de la natación, un arte de mantener a flote en el mar del lenguaje a gente que está siempre tratando de hundirse. Y un artista es aquel que nunca sabe si va a poder nadar: ha podido nadar antes, pero no sabe si va a poder nadar la próxima vez que entre en el lenguaje.” (de la escritura)

Ricardo Piglia, “Los sujetos trágicos (Literatura y psicoanálisis)” en Formas breves. Barcelona, Anagrama, 2000.


(de amigoslibreriaxoroi.com)

Foto hecha por mí 🙂

Los titulares del domingo

Me siento a leer el periódico, después de mi habitual caminata dominical y de la sagrada siesta herencia del yoga criollo que practico como una religión desde hace años.-

Sin comentarios.-

Solo agregar las reflexiones de un libro que merece ser citado en las actuales condiciones éticas, socioeconómicas y morales del día a día que nos toca transitar, no importa en que parte del globo estamos.-

LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

  1. La Primera Ley Fundamental: ” Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
  2. La Segunda Ley Fundamental: ” La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”.
  3. La Tercera Ley Fundamental: ” Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”.
  4. La Cuarta Ley Fundamental: ” Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error”.
  5. La Quinta Ley Fundamental: ” La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado”.

CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS

Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.

Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto.

Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente.

Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.

En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.

Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.

Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.

Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones.

Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos.

EL PODER DE LA ESTUPIDEZ

Como ocurre con todas las criaturas humanas, también los estúpidos influyen sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Nos queda aún por explicar y entender qué es lo que básicamente vuelve peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el poder de la estupidez.

Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido.

Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad.

El malvado quiere añadir un “más” a su cuenta. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener un “más” para sí, procurando también al mismo tiempo un “más” para los demás, deberá obtener su “más” causando un “menos” a su prójimo.

Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preverlo.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Una criatura estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.

Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

No hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez.

Generalmente, se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con la candidez.

SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ

Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.

Un pais en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de los estúpidos, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.

En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos.

de ” Allegro ma non troppo” autor: Carlo Cipolla

A dios / o a quién corresponda

Tanto tiempo sin llamarte “mi vida”. Tanto tiempo sin escribirte a la cara. Esta vez sólo tú sabes que me dirijo a ti. Te escribo a toro pasado, después de la batalla, cuando dicen que todos somos generales.

Pero te juro que a sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para atreverme a esto. te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera.

Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquila. No les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y ni van a hablar ni a decirnos nada—————————————————————

El hecho, la verdad, es que te he estado echando tanto de menos que a veces me lloro encima. Te he buscado, no ya en otros brazos, sino en otras miradas……………en otras caricias que no me hicieron olvidar las nuestras. El olvido se me fué de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuando y donde dejarte atrás……………………………………………………………………….a estas alturas ya todo es tarde. A medida que le daba puerta a tu ausencia, he ido hechando paladas de otras tierras sobre esta añoranza tuya.

No me malinterpretes, no es ingratitud es supervivencia……una relación puede ser el mejor espejo, a veces cóncavo, a veces convexo, jamás plano, que enfoque y descubra partes de tí que jamás habías visto desde esa perspectiva………………………………………nos hemos dolido hasta decir basta, nos hemos herido aún convalecientes, y nos hemos curado hasta resucitarnos casi del todo. Quien no haya fracasado como nosotros, no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.-………

Pero gracias a tí he descubierto muchas cosas. Que lo bueno de la ruptura es todo lo que pone en evidencia. Para empezar, lo más obvio, que seguro podríamos haberlo hecho mejor. dejarse es sólo el principio del principio. Del psicoanalisis, de la psicopatía, de las psicrobacias……………………………….

Ahora con el deseo roto y al intuición dañada, uno intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante uno mismo, luego ante los demás. ……………………Por último, se puso en evidencia mi máxima favorita: que crecer es aprender a despedirse. Un proceso de aprendizaje en el que vamos ganando maestría, pues parece que cada vez nos despedimos mejor de las cosas, situaciones, y personas………..

Ya solo nos queda la distancia de sabernos desde lejos……………….Si crecer es aprender a despedirse, tu me has enseñado a no querer despedirme, por mucho que no lo hayamos conseguido. Igual porque no supimos ver que si separas un adiós como nos hemos separado tú y yo, de cuajo y recién empezado, lo que te queda es la esperanza idiota con forma d epetición tan absurda como a quién va dirigida, ese alguien en el que encesitas creer con todas tus fuerzas, ese alguien al que suplicas, por una vez y sin que sirva de precedente, que te haga caso, un deseo sincero dirigido a nada más y nada menos que a él.

A dios.-”

Fragmento de A dios en “el pensamiento negativo” de Risto Mejide

Foto: “húmedo”, tomada por mí, antes de apropiarme de parte del texto de Mejide para dirigirlo “a quien corresponda”.-

Si hay algo importante me llamas

Eran las cinco de la tarde de un martes de finales de Abril. Andrés había salido de la consulta de su psicoanalista diez minutos antes……y ahora bajaba a la playa, cruzando la calle, intentando negar con los movimientos del cuerpo la ansiedad que delataba su mirada.

El viernes anterior no logró encontrar a Laura y la consecuencia fué una tristeza infinita mezcla de desconcierto y desamparo. Llevaba tres días imaginando lo terrible que sería convertir en perenne eso que por el momento era transitorio.

Advirtió entonces que los últimos meses habían girado alrededor de dos ejes : los martes y los viernes.

En algún momento frente a una taza de café negro y amargo, doble como a él le gustaba y su médico le prohibía, el término ” amor” atravesó su desquiciado pensamiento, concluyendo en algo parecido a la congoja.-

Cómo y desde donde había crecido ese sentimiento eran cuestiones que de momento prefería no indagar, aún dejando de lado esa antigua costumbre-ahora reforzada por el psicoanálisis-de analizar todos aquellos movimientos que parecían actuar al margen de su voluntad.-

Ya no valía la pena recordar como lo casual de su encuentro se transformó en causal; tampoco indagar por qué se empeñaban en instalarse en la banalidad de conversaciones intrascendentes. Lo único claro era que cuando estaba con ella sus nervios se relajaban, tenía la impresión de que sus nervios se anudaban y organizaban una red. Su relación progresaba de manera secreta, sin necesidad de encuentros, a solas, porque era una unión clandestina y ajena a sus voluntades.

Se trataba de buscar en algo olvidado en el fondo de viejos archivos akashicos, que se trasformaban en un deseo desorganizado.

Hoy era martes y una vez más se encontraba tratando de atar cabos, caminó por los lugares conocidos buscándola con la mirada . En el fondo lo curioso de los sentimientos es que suelen construírse sobre la misma carencia bajo cuyo peso se desploman a cumplir su tiempo.

Ya no habría playa, ni charlas con sus amigas mientras los niños jugaban en la red, ni comentarios sobre los pescadores o el estado del mar, no más encuentros fortuitos, ni angustias. Tocaba esperar..hasta el próximo reencuentro, en otro círculo, en otras circunstancias con otros personajes….con la única tranquilidad posible: lo que debíera suceder, sucedería.-

Basado en “El desorden de tu nombre” de J J Millás