La pesadilla de Darwin

La mujer, delgadísima, habla a la cámara sin emoción.
Está descalza, sus pies enterrados en un lodazal viviente: son lombrices, gusanos, algunos trepan por sus piernas, ella no parece sentirlos.
A su alrededor, cantidad de aparejos sostienen restos de percas del Nilo: una especie que abunda en el lago Victoria a pesar de no pertenecer a ese ecosistema.
La mujer cuenta que allí buscan lo que se puede rescatar de las sobras del fileteado del pez.
Mi imágen entera del lugar se completa con la percepción interna del olor ¿como olerá?, muy mal supongo: esa mezcla de mugre, humedad y pescado al sol, el cosquilleo de las lombrices, que es seguro ella no nota.
“La pesadilla de Darwin” es un documental absolutamente revulsivo.
Entender las claves de los porqués africanos, tratando de salir de los clichés es algo complicado.
No tenemos información y la que tenemos es una mezcla de etnoturismo, caridad mal entendida y miopía sociopolítica.
La mujer hurga en los espinazos mientras comenta que allí vienen a buscar algo para comer entre lo que queda del fileteado del pescado.
Peces que han sido sacados del lago por sus hijos, o esposos o padres o hermanos y han sido entregados a la única empresa de comercio que existe en la zona, por libre, sin contrato laboral ni seguridad alguna.
La verdad es que la empresa sostiene al pueblo. En ella tambien trabaja mucha gente con contrato y mueve la economía de la región.
Los peces son fileteados y exportados, mayormente a Rusia.

Los aviones sobrevuelan el pueblo dos veces a la semana.
¿Vienen vacíos?
La sospecha que sobrevuela junto con ellos, es que traen armas para las guerras de la zona. Negocio redondo, productivo, muy productivo.
la cámara se detiene ahora en el rostro prematuramente envejecido de una joven de no mas de dieciocho años: es prostituta, ella y sus dos amigas, ríen y comentan sus
encuentros con los pilotos…sus mejores clientes, comentarios pícaros, con un fondo de desprecio y curiosidad, quizás alguno de ellos pueda sacarlas de allí.
¿HIV?…sí…pero es que no hay otra forma de supervivencia y es rentable…quizás
70 u 80 euros al mes….trabajo seguro.La pesadilla se hace más insoportable a medida que avanzo, la perca no es oriunda del lago Victoria…alguien la sembró hace años y como s una especie depredadora…proliferó alterando el sistema ecológico de la zona. El pez grande comiéndose al chico.
Es un pez muy apreciado en Europa, sobre todo en algunas zonas.¿el pez grande comiéndose al chico?
Extraña paradoja: si despiertan de la pesadilla, están destinados a morir, no sobreviran sin los vuelos, sin el empresario, sin los espinazos al sol.
Los círculos de la espiral dantesca, descienden…no hay otra forma de avanzar.
Abajo está el infierno ¿Y qué?

El film es francés, no de producciones africanas(si existen)….aquello que decía Marcuse en los 60 sobre que el sistema se estira e incorpora lo marginal, aún como crítica…está vigente. Me ayuda a entender, aunque aún no sepa si eso sirve de algo.

Ahora que los camiones colapsan las rutas de España, Portugal y Francia y los aterrados habitantes del primer mundo invaden los super…no vaya a ser que nos quedemos sin pescado fresco!! o yoghurt! y llena el depósito de sus dos o tres autos por familia,; no faltará quien lea este post y como Susanita la inefable amiga de Mafalda diga” que barbaridad….!!!” y se siente en la puerta del Corte Inglés a esperar las rebajas, con lo caro que está todo, ¿has visto?.-

FILM: THE DARWIN NIGTHMARE
de Hubert Sauper
Año 2004
http://www.hubertsauper.com

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SHE

El tiene un secreto, inaceptable, vergonzoso, limitante.
Un secreto que arrastra desde su adolescencia.
complica su vida personal y socava su vida profesional .
Por años, lo ha guardado celosamente, se lo ha ocultado a sus amigos, a su hermana, a sus parejas, hasta a su psicoanalista.
A veces siente que debe rebelarse y gritarlo a los cuatro vientos, pero no se anima; teme a las burlas, al ostracismo.El cuida su imágen; su perfil de hombre recio controla, sojuzga, excluye.
Pero la verdad es otra: él, se encierra varias veces a la semana a ver los finales de películas de Julia Roberts: cuanto más románticas y previsibles mejor: Pretty Woman, Notting hill, La boda de mi mejor amigo.

Bueno, en realidad ha cambiado con el tiempo en el objeto de su deseo, pero siempre ha sido un romántico; un amante de los detalles galantes y de la mujer que se conquista, al estilo antiguo.
Un débil, diría su padre y le reprocharía su madre.
Por eso él esta noche, ha vuelto a hacerlo: se ha encerrado en su despacho con tres latas de Voll-Damm y una guarnición de patatas fritas , queso camembert y dos baguettes y se ha puesto los auriculares para cantar SHE a voz en cuello mientras mira por decimocentésima vez el final de “Notting Hill “.-

La fille sur le pont

“La mala suerte es así, se tiene o no se tiene”.
Creía que no se trataba de mala suerte en realidad, sino de una rara, exótica, casi
perfecta habilidad para atraer hacia sí situaciones, personas, historias de las que dejan a medio camino entre la desazón y la bulimia afectiva.
Su analista le preguntaba una y otra vez:
-¿Porque cree que le pasa?
-La mala suerte decía ella, la mala suerte…es como el oído musical.
En todo caso esa tarde volvía a repetir la frase, se sentía en el fondo de una red, estaba triste, con esa tristeza dulce parecida a la del animal lamiendo sus heridas, una mezcla de autocompasión y resignación, sumada a la convicción de que la herida curará.
Había cosas que no podía decir, no quería sentir, porque detectaba la encerrona y sabía que no quería escapar; la noria giraba una vez más: “la mala suerte”.
La confianza, esa era la clave, la confianza y la predestinación….como el oído musical: se tiene o no se tiene, pero dolía.
(recordando A la fille sur le ponte- de Leconte, y su increíble erotismo visual)

Vier minuten

“Escena final de Vier Minuten de Chris Kraus”

Hay momentos, puntos de inflexión, elecciones, desafíos, en los que puedes hacer aquello que se espera de tí, inventar una realidad paralela y creertela para sobrevivir, mientras callas tu frustración o simplemente mostrar tu propia versión de los hechos.

Siempre hay una forma especial de interpretar a Schumann, solo que muy pocos se atreven a hacerlo y menos aún están dispuestos a entender, respetar y disfrutar esa especial forma de ver las cosas que el otro nos ofrece. ¿Será por eso que los abogados se gana tan bien la vida en los juzgados?