Escenas de cacería

El Raval.

Un hombre corre por la calle perseguido por otro. Gira en Unión…el que lo persigue resulta ser un poli de paisano, lleva esposas y una cachiporra en la mano, va armado…Pide refuerzos…”detrás de la ambulancia” ! grita mientras el perseguido desaparece por Santa Marguerida…voy detrás… despacio…a mi alrededor algunos siguen con su rutina, acostumbrados a las cacerías….otros miran, se forma un pequeño corrillo, unos se paran…una manada de motos de guardias urbanos cubre la estrechez de la calle en minutos. El hombre de paisano busca en los portales…camino por Santa Marguerida hasta San Pau…en la esquina un local de wok talk… una pareja come con palitos, ignotos placeres culinarios de Oriente, disfrutando el espectáculo pero ajenos a todo…

Entro a una farmacia a comprar aspirinas….¿Qué pasa?. “Nada…una persecución…”… En la calle las motos agrupadas reorientan su estrategia y se dispersan…. Alguien felicita al hombre de paisano… Continúo mi camino….la pareja del wok casi ha terminado de comer…

Eixample

Sábado, 13 horas: Paseo de Gracia y Gran Vía de las Cortes Catalanas, intento cruzar la calle.

Unos diez hombres jóvenes, negros, cada uno llevando enormes sacos a sus espaldas, cargados de DVD, CDs. carteras, gafas, eluden mi presencia y la de muchos, corriendo hacia la esquina de Rambla Catalunya. Increíble su agilidad, elegancia y coordinación; asemejan una manada de venados perseguidos por hienas. Hablan en un idioma que suena a interjecciones y miran hacia los costados, están alertas, vamos! vamos! vamos!. Un auto de la guardia urbana los persigue.

Los hombres se dispersan para volver a reunirse y desaparecer en la escalera del metro….Excelente estrategia pienso…. El auto de la guardia urbana gira y vuelve a retomar Paseo de Gracia.

Logro cruzar la avenida y sigo andando…en la siguiente esquina el auto policial vuelve a girar, casi me atropella y para. Un policia se baja, pide refuerzos, minutos después varias motos se ubican en las cercanías… Continúo mi ruta….una calles más arriba…la guardia urbana sigue su búsqueda huzmean…preven la aparición del grupo o de algún solitario miembro de esa manada….

Al llegar a la Casa Batlló otra fauna muy distinta, munida de cámaras fotográficas, ocupa el espacio urbano tranquilos, relajados, ávidos…..los eludo como puedo…. También yo desaparezco en las entradas de la tierra buscando el Renfe….pensando..pensando….

Sobreviviendo

El ministro de Información de Zimbabwe, Sikhanyiso Ndlovu, acusó hoy a Occidente de causar la epidemia de cólera que ya se cobró unas 600 vidas en el país para justificar la intervención militar en Zimbabwe.

“Después de exprimir y estrangular al país con sanciones y contaminarlo con cólera y ántrax, Occidente utiliza esta ventana de oportunidad para justificar la intervención militar”, dijo Ndlovu.

Agregó que “la situación con el cólera está bajo control”. “Tenemos suficientes químicos para purificar el agua. Tenemos suficientes divisas para comprar nuevos acueductos”, afirmó Ndlovu en conferencia de prensa.

Además, criticó a los líderes mundiales que atacaron al presidente Robert Mugabe por el brote de cólera, incluyendo al presidente estadounidense, George W. Bush, al primer ministro británico, Gordon Brown, al primer ministro keniano, Raila Odinga y al líder de oposición local, Morgan Tsvangirai. “No tengo palabras amables para todos los jefes de Estado que se han pronunciado en contra de Zimbabwe”, señaló.

Sus declaraciones siguen a acusaciones similares vertidas hoy a los medios estatales por el portavoz de Mugabe, quien dijo que Occidente está aprovechando el brote de cólera para impulsar una “invasión” de Naciones Unidas.

DPA
…….Ahhh que bonitas las luces de navidad en el Corte inglés de Plaza Cataluña…Barcelona….

la parrilla

 

 

De cerca no siempre se comprende el sentido o los por qués….
La distancia da perspectiva, pero no mejora la pena por lo que no podemos cambiar.-

Es bueno poder ser de diferentes maneras y construír nuestra identidad desde la evolución, lo que somos por habernos convertido en lo que fuimos……

Vale para recordar  el lugar del que venimos, para  descubrir el lugar que habitamos, el espacio físico y el personal, el alma de la gente que queremos o que dejamos; que nos quiere o nos deja, que cruzamos sin saber exactamente que lugar ocupan en el  LUGAR, espacio geografía límites: de cuerpos, de campos, de riberas,de olores y colores, de historia. Ese reconocerse en los pequeños detalles, el poder estar callados pensando …recordando…mirando…..lo que ya no será como lo vivimos, allí o aquí contigo o sin tí,  pero que nada ni nadie nos puede quitar : la identidad.

Y sí yo lo llamo parrilla y vos barbacoa; yo te abrazo y gesticulo y vos haces del silencio un emblema, yo extraño los cielos estrellados antes de la helada y vos reconoces otras constelaciones.

Pero lo bueno es que antes yo no sabía nada sobre el sabor del pa amb tomaquet y el modernismo era una mezcla rara de museta y de mimí y vos no sabías a que sabia el vacío al horno con papas.

La diferencia es que yo soy feliz con esa expansión de mi identidad y vos a veces …solo a veces te quedás en la caricatura y te perdés en los detalles…no importa …poc a poc…alejate, no me mires tan de cerca y vas a ver como los detalles dejan de ser pixeles para transformarse en formas ……

Histories del carrer LLibreteria

Foto de Robert Doisneau (1958)

“Jo hi he caminat llargues hores, sense objecte concret, aturant-me davant d´ún aparador, entran en una llibreria, fent una parada en la terrassa d´ún cafè, l´sperit dispers en el moviment ciutadà, en les tasques de llum, en les siluetes que passen un moment i desapareixen”.
Josep Pla

…….Los turistas se mezclaban con la gente de paso hacia algún compromiso como era mi caso y con los vecinos que salían a hacer sus compras de última hora, al volver del trabajo

Era una cálida tarde de primavera plena de olores en el ambiente.
La baixada de la llibretería siempre me ha gustado. Sus antiguos negocios de velas o dulces, mezclados con efímeros reductos de ropa de diseño conectan en mí  imágenes visuales, estéticas, sonoras de unos contrastes tan vívidos,  que hacen que disfrute cada momento del paseo, desde la salida de metro en Via Laietana hasta la Plaza Sant Jaume.
El aroma del café logró despertarme  del letargo en que me había sumido un aburrido viaje de diez minutos por las entrañas de la ciudad; reparé en que también vendían té; variedades impensables.  Entré.
Imaginen un pequeño local; a la izquierda la barra ofrecía té y café que podían acompañarse de  tartas de frutas, de queso, de chocolate; a la derecha la venta al menudeo.
El ruido de los granos de café cayendo en la moledora, el aroma penetrante, todo era un verdadero placer para los sentidos.
Mientras esperaba mi turno observé a los clientes que me precedían.
Un par de señoras entradas en años, conversaban sin cesar con la empleada sobre las bondades de los tres kilos de café, en distintas variedades que estaban comprando:
Que si el aroma, que si la fuerza, que si los africanos o los colombianos.
Por un momento me arrepentí de haberme detenido, el reloj en el que habían transcurrido casi diez minutos, me marcaba que ya llegaría tarde a mi cita .
A mi derecha, esperaba el siguiente cliente .
De pronto, la empleada se dirigió a él:
– ¿No es cierto Alfonso?, Dijo en relación a la suavidad de uno de los gustos. “Tú los has probado todos”.
– -“Bueno, casi todos”; contestó Alfonso, dirigiéndose a las señoras, pero mirando a la empleada.
Giré la cabeza para observarlo mejor: alto, delgado con un aire a retrato de Modigliani en versión masculina; cabello largo y revuelto, con incipientes canas, manos grandes,  finas, una voz suave y melodiosa.
La empleada sonrió, parecía escapada  de una vieja película de los 50, muy a tono con el ambiente, su cabello negro y largo, ondulado, sostenido por el costado como solían usarlo en esos años y los rasgos todo en ella ararstraba un aire antiguo, de una belleza ya inexistente. Sus ojos negros se clavaban en los de Alfonso.
-“Yo diría que todos”, insistió
-“Algunos he repetido, pero ese que dices es tan bueno que es un pecado”.
La empleada se sonrojo.-
-¿Un pecado?, Un pecado no, yo diría mejor un capricho.
-¿No has oído decir nunca? : “es tán bueno que es un pecado?”, y miró alrededor buscando nuestra aprobación, aunque era claro que la charla era entre ellos dos.
Alfonso era, seguramente,  un cliente habitual.

Un cliente al que se le conocían los gustos, al que había visto quizás aburrido o enojado o feliz.
Probablemente desconocieran detalles mutuos de su vida personal , pero estaban unidos por la complicidad de lo cotidiano, el hacerse dueño de un espacio urbano, con roles definidos y con una historia.
Los imaginé formando parte de esa cafetería desde hacía cincuenta años, cuando la baixada de la Llibretería no era transitada por guiris y él y ella se encontraban diariamente en esos breves e imprescindibles momentos de intercambio en los que la vida urbana, entre lo efímero y lo indeterminado, pero también entre lo permanente los unía a pesar de lo que pudiera separarlos.
Me quedé mirándolos, como una voyeur.
Solo faltaba el “tócala Sam”.
Compré mi té y salí a la calle. “Tan bueno que es un pecado”, vaya idea.