La fille sur le pont

“La mala suerte es así, se tiene o no se tiene”.
Creía que no se trataba de mala suerte en realidad, sino de una rara, exótica, casi
perfecta habilidad para atraer hacia sí situaciones, personas, historias de las que dejan a medio camino entre la desazón y la bulimia afectiva.
Su analista le preguntaba una y otra vez:
-¿Porque cree que le pasa?
-La mala suerte decía ella, la mala suerte…es como el oído musical.
En todo caso esa tarde volvía a repetir la frase, se sentía en el fondo de una red, estaba triste, con esa tristeza dulce parecida a la del animal lamiendo sus heridas, una mezcla de autocompasión y resignación, sumada a la convicción de que la herida curará.
Había cosas que no podía decir, no quería sentir, porque detectaba la encerrona y sabía que no quería escapar; la noria giraba una vez más: “la mala suerte”.
La confianza, esa era la clave, la confianza y la predestinación….como el oído musical: se tiene o no se tiene, pero dolía.
(recordando A la fille sur le ponte- de Leconte, y su increíble erotismo visual)

Proyecto48

Los argentinos conformamos un enigma antropológico, algo así como el eslabón perdido.
Ese slogan ” descendemos de los barcos” es una absoluta realidad, desde que el Gral Roca liquidó a los indios al sur del Río Colorado, a golpes de rifles Winchester.

Los “padres de la patria” no se nutrieron en las raíces americanas sino en las suyas propias.

Ser criollo era ser “europeo nacido en América”.
Lo que diferencia a Argentina de Europa, entre otras cosas claro, es ser uno de los pocos lugares del mundo donde los europeos viven juntos, se casan entre sí y procrean una suerte de europeo e hijo de medio oriente próximo promedio.
Alguien dijo alguna vez: “los argentinos son un grupo de europeos que enloquecieron en una isla desierta”.
Con lo de “desierto” querían decir que allí no vivía gente, por aquello de los indigenas y Roca claro.
Un argentino es un “gallego” que gesticula como un napolitano, maneja sus negocios como un judío, disfruta de la vida a la francesa, reivindica el five o´clock tea, quiere todo para ayer, hace la ley para crear la trampa, envía sus hijos a la universidad y le encanta arreglar el mundo con frases de Alvin Toffler.
Ama el “deme dos”; aquello que dice Enrique Pinti: comemos pan y eructamos pollo. Y lo arreglamos todo con un guiño , un alambre y un “vení a casa y nos comemos un asado”.
Todo esto ha hecho de nosotros una especie de laboratorio de relaciones humanas. No nos quieren, fuera de nuestro país, somos extraños a otros latinos y también a los ojos europeos, hacia donde miramos siguiendo la estela de los famoso barcos.
Desde 1828, fecha en la que Rivadavia firmó el pacto con la Baring Brothers, hemos pagado y pagado, nos hemos dejado expoliar a la vez que produciamos y producíamos: granos industria pesada, energía, cultura.
Nuestras líneas ferreas fueron diseñadas por los ingleses para sacar los cereales y la madera, el algodón a los puertos, es radial; ¿a quién le importaba si alguien de San Luis quería ir en tren a Posadas?.
Somos el único país del mundo que se dejó quitar su petróleo sin una guerra. Hace treinta años que con paciencia tibetana los gobiernos, y dictaduras de turno se encargaron de desarmar el país productivo, transformándonos en menos que una república bananera.
A veces a golpe de tortura y vuelos sobre el Río de la Plata cargados de muerte, otras con pizza y champagne.
Este post s ellama proyecto 48 porque esta propuesta de generar un video en 48 horas, sería inviable en otro lugar que no sea Argentina: ¿un video en 48 hs? y para competir? IMPOSIBLE. en cambio nosotros decimos : OK, alla vamos!.
Nosotros no somos “ellos”, los del video, unos chicos un tanto porteños (Dios atiende en buenos Aires), un tanto bienudos, sí es cierto pero lo que rescato y me hace feliz de pertenecer a esa contradictoria forma de vivir y sobrevivir, son las ganas, la creatividad, el fair play, el placer de competir. Nos falta crecer, dejar la adolescencia; pero hemos demostrado que podemos hacer de nuestros defectos virtudes: el trueque cuando el corralito, la toma de fábricas, son ejemplos concretos.
No ahogarnos en un vaso de agua. a pesar que insisten en empujernos dentro del pozo una y otra vez.
Que bueno sería poder quitarnos de encima a los piratas de turno y armar nuestro propio proyecto 48: armar, sostener y defender una nación en serio.