Esperando

 

No sabría decir por qué espero lo que espero. Puede que tenga que ver una rancia sensación de vacío, de no estar en el lugar justo con la persona indicada, mantenida por años, por décadas, por vidas.
Porque es cierto que caben muchas vidas en una vida.
Puedo decirlo con soltura, ahora, que casi estoy llegando al final, aunque queden aún quince largos minutos o media hora…no más.
Decía que no puedo decir qué espero..pero te espero. Tampoco esperaba esa percepción de comodidad que tu presencia me imponía. Presentir estados comunes era un juego divertido pero peligroso porque “mientras tanto” otras muchas cosas más cercana a lo cotidiano ocupaban nuestro escaso tiempo en común.
Hasta que te fuiste. No lejos, no distante, ni siquiera desaparecido. Pero te fuiste. Y el tiempo entró en stand-by. Se me ocurre una metáfora tonta: la de la una película que estás bajando en tu ordenador y que queda con la imágen congelada en un gesto cualquiera, mientras dejamos que se instale para poder disfrutarla, porque sino cada momento se detiene. Ok, acepto, dejemos que las secuencias terminen de ubicarse a ver si por una vez, por una única, bendita y necesaria vez, podemos ver la peli hasta el final.-