
Era bonita pero saltaba a la vista que le quedaría pequeña. Agradeció el detalle al tiempo que elogiaba su gusto y afirmaba que los diseños Tous le encantaban…..era cierto…..un tardío regalo de cumpleaños o un adelanto del regalo del siguiente, vaya uno a saber.-
Llegaba el momento culminante de cada año, y ella se preguntó que parte era la que no terminaba de explicar.-
Estas enfadada!….ella sonrío, más bien rió abiertamente y se vió en la obligación de decirle que para enfadarse era necesario implicarse de alguna manera y que eso no sucedía hacía ya mucho tiempo.
Que esos encuentros espaciados o esas llamadas que él hacía y nunca eran devueltas se debían solo a indiferencia.
Al tiempo que él se acercaba con cuidado al punto central del encuentro, ella lo tasaba con la vista: agradable sin ser especialmente guapo, tenía gusto para vestir, cuidadoso, correcto, acostumbrado a que nadie le dijera que nó, a controlar, pero la elegancia era un virtud innata que le agregaba interés.
Ella siempre había pensado que podía convertise en su Pigmalión, enseñarle lo que a ella le sobraba, eso que llaman “cultura general” savoir faire…..había tela para cortar.
La historia en común ya larga y para ella tema cerrado, ser epetía ad infinitum, parecía estar en medio de una película de ciencia ficción mientras hacía números explicándole donde estaba el fallo en sus previsiones, porque él era muy previsor, minutos antes la había aburrido mostrándole los últimos rendimientos, como ese personaje de “El principito” . No lo acompañaría en esa semana de vacaciones. Dobles! de esposa y de trabajo bingo!!!. “Has visto: estás enfadada”.-
“Es que trabajo mucho”, repitió…”como todo el mundo” contestó ella, pero ese no es problema.
Se trataba de un hombre bueno, sano, pero no tenía ni idea de lo que era vivir con el plexo solar. No era la primera vez que hablaban del tema : él repetía que había avanzando, que ya habían hecho la separación de bienes y que sólo era cuestión de tiempo: los niños en la universidad, bla bla…allí fue cuando apareció la ciencia ficción.
Porque, a ver, es un poco extraño que ella debiera hacer números para hacerle entender que el siguiente paso le tomaría siete años y que para esa época él rozaría los 58 y que a esa edad nadie abandona la comodidad y que su mujer…la misma que lo engañaba de forma abierta no renunciaría a todo lo que le daba, ni él estaría dispuesto….los números. Finalmente en todo caso era su problema y no el de ella.
Ella era libre y sus compromisos eran internos.-
En el fondo, sí que estaba un poco enfadada, pero no con él, sino consigo misma, con el tiempo que le tocaba vivir y con su historia.
Notó su enfado cuando casi se le quiebra la voz y toda su seguridad se fué al carajo, no por él, ni se le ocurría ser su dama de compañía en su semana de vacaciones. Sino por lo difícil que le ponía la vida algunas cosas.-
“Soy egoísta” dijo él. “Chocolate por la noticia” pensó ella….pero solo dijo “sí”, después de todo era una “lady”. Y su idea del pragmatismo era una muy otra…especialmente de un tiempo a esta parte.
Se despidió con dulzura, recordándole que el futuro no existe y que es Hoy o nunca.
En el camino de vuelta a casa, el enfado negado se transformó en pena, sorda, anónima, pena a secas, por nada o nadie en especial. Pena pura y dura.-
Y sí…la pulsera le quedaba pequeña, habría que cambiarla.-
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